domingo, 9 de octubre de 2016

LOS OTROS (Ángel Alonso)


El voto cautivo ya se encuentra en sondeos y estadísticas

ÁNGEL ALONSO PRIETO

La Opinión de Zamora, (08/10/2016)

Viene siendo guasa el acierto-desacierto de encuestas y estadísticas de voto. Había oído hablar del voto cautivo y prófugo, pero no esperaba encontrarlo en los sondeos y estadísticas. En la era de la supercomputación, las encuestas fallan más que una escopeta de feria, pero a mí me viene de perlas este suspenso rotundo de las matemáticas de algunos para quitarme el complejo de torpe para los números que arrastro desde el Bachillerato. Los números son esos juguetes con los que algunos juegan a los bolos. Y es que las matemáticas, o las mediciones, están perdiendo eso que las caracterizaba: la exactitud. Ya es incierta hasta la altura del Everest, que todos acertábamos a la primera en el Trivial. Normal, pues con metro no ibas a medir hasta tan alto y por pasos no paran de tropezarse los alpinistas.

Ahora tenemos otro problema: saber cuántos refugiados andan por el mundo como población flotante (vaya palabrita). Para empezar, a nadie le interesa contarlos, o eso dice Amnistía Internacional. Importa tanto como el número de estorninos que se juntan a dormir en los árboles del parque donde voy con mis nietos. Hablando de aves, para cambiar de tema, sabemos que ya estaban aquí antes de que nosotros bajásemos de los árboles, sin embargo y según la Sociedad Española de Ornitología, a pesar de ser vecinos nuestros, no les prestamos atención y desconocemos sus nombres. Son "los otros", los refugiados en su propio hábitat que le hemos ido arrebatando poco a poco. La ciudad no es para mí, decía el cómico Paco Martínez Soria, pero muchas aves aún no han renunciado a ella y conviven en nuestro entorno. Bien es cierto que algunas tienen demasiado protagonismo, como las gaviotas o las palomas a las que estoy pensando negarle el voto de mi simpatía porque le zampan todo a los gorriones cuando mis nietos se entretienen en ser como aquel angelical: Antonio de Padua, que era capaz hacer él solo, con su mansedumbre un zoo de pajaritos.
Los pájaros todavía nos soportan a los urbanitas y algunos, por suerte, no se han enterado que el mundo está mal repartido y cambian de país sin documentos poniéndose en camino tal que los gansos de Noruega o los ñus del Serengueti. En estos días ya están haciendo preparativos del viaje colonias enteras de anátidas que desde el norte de Europa viajarán hasta el sur, camino de Doñana u otros humedales como las Lagunas de Villarrín y Villafáfila , en la provincia de Zamora, que ostenta por otra parte una de las mayores concentraciones, en España, de esa gallina gigante llamada avutarda. Crecí de niño al pie del humedal zamorano y ahora soy como un pato que perdió a su bandada por distraerse de alzar el vuelo a tiempo. Ahora escapo de las gaviotas insaciables y me dan pena los gorriones que se quedan sin migajas. Pero soy un refugiado con suerte: tengo aún muchos amigos en la tierra y en el cielo.




jueves, 6 de octubre de 2016

DE LA CONJURA DE ZAMORA A LA CONCORDIA DE VILLAFÁFILA

La historia confirma que para la política siempre hay que tener buenas tragaderas

ÁNGEL ALONSO PRIETO (La Opinión de Zamora) (11/10/2016)

El autor de este artículo es de Villarrín y colabora con este BLOG


Sabíamos que Castilla era tierra de "cantos y santos" y no tanto de conjuraciones, como la que se tramó para "inutilizar" recientemente al último líder político de primarias. Pero la tierra castellana ya fue testigo de muchas maquinaciones para darle al contrario el matarile, real o virtual. Si de lo segundo hablamos, recordemos la famosa "Farsa de Ávila" (1465) donde se hace un destronamiento simbólico-burlesco, por parte de nobles levantiscos, sobre un muñeco con la efigie real ( Enrique IV) lanzando todo tipo de improperios y maldiciones: "Muere puto!", se llegó a oír en medio de la astracanada pública. Al débil monarca ya le habían zarandeado bastante y no pararon hasta quitar la silla y la vida a su valido don Álvaro de Luna: amigo y puede que amante del rey (displásico eunucoide, en palabras del doctor Marañón). No hace falta aclarar que en todo el proceso tragicómico del que hablamos brillaron por su ausencia los intereses generales del bien común frente a los particulares y nobiliarios.

Ahora que Toro está de "bendita" actualidad con la magnífica muestra de AQVA, conviene recordar, al hilo de destronamientos, que allí fue a parar, desterrado, el conde duque de Olivares, aquel brioso jinete, retratado por Velázquez y descrito también en su auge y caída por Marañón. El conde tuvo la mala suerte de andar sobrado de poder, de rivales (Richelieu) y no digamos de enemigos que fueron los que le mandaron con viento fresco a la villa de "los templos y huertos" para purgar sus culpas y redimir los pecados... políticos, que acabaron por llevarle a la tumba. 
Menos traumático fue otro hecho en 1506, conocido como la "Concordia de Villafáfila": Por caminos donde un servidor, de niño anduvo corriendo perdices y buscando nidos de patos, se encontraron Fernando el Católico y su yerno Felipe el Hermoso, para "inutilizar" como reina a Juana La Loca. Felipe se haría cargo del gobierno de Castilla y Fernando se retiraba a sus dominios de Aragón. La Concordia (bonito nombre) fue ratificada al día siguiente en Benavente. Felipe el Hermoso - podía haber pasado también a la historia como " el breve"- no tardó en morir después del sofocón tras una cacería. Y breve le hubiera gustado reinar al malhadado Enrique IV que antes de morir envenenado ya dejó dicho, "Naciera yo de un labrador y fuera fraile de Abrojo (mejor) que rey de Castilla". Un trucha envenenada confirmó los malos augurios y peores pesares que le atormentaron.

Para la política siempre hay que tener buenas tragaderas.

Aunque a la larga... da igual si en vez de encontrarte la perla en la ostra te sirven una trucha que te comes con el anzuelo dentro.

En Villafáfila no hay truchas sino carpas. Se ignora si los mencionados magnates celebraron con ellas o con marisco de pocilga la firma de La Concordia. Lo que seguro no faltó fue vino de Toro.


PRISIÓN POR CONTRABANDO DE TABACO (Villarrín, 1790)


En la villa de Villarrín de Campos a seis días de septiembre de mil setecientos noventa, ante mi el escribano Antonio Carriegos y los testigos Pedro Domínguez, Francisco Juárez y Josef Calvo, pareció presente Jacinto Fernández vecino de ella y dijo: que en razón de haberse encontrado porción de tabaco de hoja de contrabando en el término de esta citada villa por Jacinto Cuerdo de esta vecindad, asociado de varias personas con el regidor del estado noble de ella Don josef Álvarez, se ha subscitado por parte de la Real Hacienda la averiguación del hecho cierto del hallazgo, y si había o no más porción de la que presentaron a la justicia ordinaria de esta nominada villa que con testimonio se remitió ala Administración general de la ciudad de Zamora y por lo resultivo del sumario según es noticioso el otorgante, se dió auto de prisión contra los comprehendidos por el Intendente general del ejercito de dicha ciudad: mediante lo qual y hallarse a esta sazón gravemente enfermo en cama el enunciado regidor, de suerte que no puede presentarse en calidad de preso hasta su total restablecimiento. Se le ha pedido la competente fianza de estar a derecho en la mencionada causa y para que tenga efecto lo susodicho, desde luego por la presente y suterior en la mejor vía y forma que haya lugar, de su libre y expontanea voluntad, otorga que se obliga con su persona, bienes muebles raices presentes y futuros a que el insinuado Don Josef Álvarez, estará a derecho y justicia en la recordada causa y pagará lo que contra él fuere juzgado y sentenciado; y en su defecto lo hará el otorgante como tal su fiador, haciendo como para este caso hace, deuda y negocio ajeno suyo propio; y quiere y consiente que sin hacer excursión de bienes ni otra diligencia alguna, la Condenación que en la sentencia o auto definitivo se hiciere contra el memorado don Josef Álvarez se haga y se entienda con el otorgante: Y para su cumplimiento daba y dió poder a las justicias y jueces de S.M. especialmente al tribunal de intendencia de la ciudad de Zamora, a cuya jurisdicción se somete en orden a lo relacionado en esta escriptura para que se le compela y apremie por todo rigor de derecho y para ello renuncia a su propio fuero, jurisdicción y domicilio con la lay sitcum venerit de jurisditiones omnium judicum con las demás de su favor y la general en forma.



El original se encuentra en Protocolos Notariales: Antonio Carriegos. Archivo Histórico Provincial de Zamora.

Transcripción de Manuel Renau Sancho.