Comentario sobre la historia
del “Santo Cristo Pobre”, vinculado a la casa de los Condes de Benavente (1676)
Francisco Trancón
Pérez
(Artículo publicado en la Opinión-El Correo de Zamora, dominical de 09/08/2026)
La “Invención de la Efigie del
Santísimo Cristo Pobre” constituye una de las tradiciones devocionales más
singulares vinculadas a la antigua Casa de los Condes y Duques de Benavente. El
término invención no significa aquí creación artística, sino hallazgo o
descubrimiento milagroso de una imagen sagrada, conforme al lenguaje
religioso tradicional. Diversos documentos conservados en el Archivo Histórico
de la Nobleza muestran que los propios duques de Benavente se preocuparon
durante los siglos XVII y XVIII por investigar el origen de esta venerada
imagen y su vinculación patrimonial con la familia Pimentel.
Análisis de
documentos (Archivo Histórico Nobleza)
Acreditar la veracidad de este suceso
plantea dudas razonables. Los hechos analizados ofrecen versiones divergentes
que se exponen en el presente trabajo.
Francisco Alonso Pimentel XIV
conde Benavente (1707-1763) interesado en este tema, encarga a su secretario la
búsqueda de documentos originales en los que verifique el milagro del “Santo
Cristo Pobre.”
El archivero de la Casa indica
que “he reconocido con toda serie los testamentos, fundaciones de mayorazgo,
he inventarios de bines y no encuentro nada”. Afirma que había oído en los
sermones de los capítulos intermedios en el convento de la orden de San
Francisco, hablar de este tema.
El archivero del Riego encontró
un testimonio en el convento de Santo Domingo de Benavente, facilitado por el
padre José Abellera, que le entregó un papel que tenía en su celda que decía
que en la dedicatoria hecha en cierto libro escrito por un cura de Peque
(Zamora) se refería a dicho milagro. Indica que pudiera ser que dejara otra
efigie vinculada a la casa, según testimonio dado en el testamento de Antonio
Fernández Belorado, vecino de Benavente (18/8/1635).
Finaliza diciendo que no existen
documentos posteriores que ratifiquen de forma fehaciente la narración del
supuesto milagro. Considera que tal vez sea aconsejable investigar en las
disposiciones testamentarias de D. Antonio Pimentel (9º de la casa), fallecido
el 24 /8/1633, siendo testigo del mismo García de Herrera. Estas consideraciones
son remitidas a su señor para ser registradas en el archivo de Benavente el
11/4/1761
Francisco Blas Domínguez,
escribano de número (Madrid), el 26 de abril de 1761 escribe de todo lo que
resulta de los autos seguidos por mi y el Sr Duque Arion Sobre la entrega de
diferentes reliquias entre ellas La Invención de la Efigie Del Santísimo Cristo
Pobre, indica que lo coloque en el Archivo de este mi estado. En lugar
conveniente a que no se extravíe, junto con esta mi carta. Madrid, 3/6/1761 (firma
M. Conde Duque Airon)
Versiones sobre el
relato del milagro del Cristo Crucificado
El análisis de los diferentes
documentos en los que aparece la descripción del supuesto acontecimiento,
aunque el contenido esencial es análogo en todas las versiones, existen
diferencias notables en cuanto en al lugar donde se efectuó el prodigio, las
características escultóricas de la imagen y la versión de la persona que
describe el acontecimiento.
Versión 1 (1676)
El archivero del Riego -como se
indicó anteriormente-envía las investigaciones realizadas en el año de 1761.
Sorprende que no mencione la
existencia de un documento que recoge la leyenda sobre el Cristo,
Dedicatoria conde Benavente del libro titulado “Socorro para Vivos y Muertos”,
folio 3 (16 de enero de 1676).
El texto resume sustancialmente
el milagro que se irá repitiendo en diversas versiones, aunque con diferentes
matices que los diferencian. A continuación, se aportan aspectos básicos de la
transcripción.
Antonio Pimentel mayordomo que
fue de la Reina merecio que siendo hermano del Refugio encontrase en deshora de
la noche un pobre llagado y cargándole sobre sus hombros, le llevo a su casa y
le acostó en su cama y buscandole socorro dia despues hallo en ella un sagrado
Crucifijo, el cual conserva oy en su poder el señor que llama de todos feliz
tronco su hijo Don Juan Pimentel, decimo conde de Benavente.
Versión 2 (1715)
El lugar de la escena se sitúa en
Madrid, pasando del palacio a su casa (del Conde de Benavente), D.
Antonio, situada frente al convento de la Encarnación y ahora son casas de los
duques de Alburquerque encontró un pobre muy lastimado y afligido en el
tránsito que hay desde la Botica del Palacio hasta la casa del Tesoro y
compadecido el buen conde del pobrecito que además de su dolencia era el tiempo
muy riguroso, llevóle consigo a su casa secretamente.
En el documento se indica que
socorrió al mendigo lavándole los pies, mudándole de ropa, dándole de cenar y
aposentándole en su cama personal para que descansara por la noche. Al día siguiente-concluye
la narración- fue al Palacio de la reina, se acordó que había dejado
encerrado al mendigo, volvió a su casa para que desayunara, le fue a su cama y no
estaba, donde solo halló una efigie del Cristo Crucificado del bulto de una
tercia con poca diferencia y de admirable perfección
Versión 3
Relato ofrecido por la duquesa
Catalina Pimentel hija de Juan Alonso Pimentel. No existen datos sobre la fecha
de nacimiento y muerte de esta dama, se especula que viviría durante el período
(1614-1694).
Comenta que su padre en la ciudad
de Valladolid, se dedicaba a recoger por las calles a personas abandonadas y
menesterosas. Una noche cuando regresaba
a su casa encontró a un pobre lleno de llagas debajo de un cajón de la plaza,
el relato posterior es idéntico a los anteriores. Finaliza diciendo que el
Cristo Crucificado es la santa echura como de una vara de largo, los pies
cruzados, echado el lado izquierdo sobre e derecho y enclavado con dos clavos.
El autor de estos hallazgos
milagrosos es Antonio Alonso Pimentel de Quiñones y Herrera, (1570-1633),
octavo conde de Benavente.
Consideraciones
Todos los indicios apuntan a que
el episodio del milagro tuvo su origen en Madrid y que su narración está
registrada como auténtica. Sin agotar los datos verificados, anoto otro más, en
1715, Antonio Palomino y Velasco, pintor de cámara del rey Felipe V, en el libro
Museo Pictórico y Escala Óptica (tomo 1) escrito por él, en el folio
183, se hace referencia a esta leyenda.
Más allá de la exactitud
histórica de los relatos milagrosos, la Invención de la Efigie del Santísimo
Cristo Pobre representa un patrimonio cultural de enorme interés. En ella
convergen la fe popular, la memoria nobiliaria de los Pimentel y la tradición
religiosa de Benavente. La imagen aparece como un símbolo de continuidad
histórica entre la espiritualidad de la villa y la acción protectora de la Casa
de Benavente, una de las más influyentes de la Corona de Castilla.
La importancia de la Invención
de la Efigie del Santísimo Cristo Pobre reside en varios aspectos: Conserva
la memoria religiosa de la villa de Benavente y de su entorno; permite conocer
las preocupaciones historiográficas de los propios duques, que llegaron a
ordenar investigaciones documentales sobre la imagen; testimonian la estrecha
relación entre nobleza y religiosidad popular, constituyendo un ejemplo de cómo
las leyendas piadosas se integraron en la identidad colectiva de una comarca.
La narrativa de esta tradición
aporta un elemento más de originalidad a los diferentes hallazgos milagrosos
ocurridos en pueblos próximos a Benavente: Cristo Yacente de Benavente, Santo
Cristo de Villaquejida, Transformación del Santísimo Cristo de los Afligidos de
Villarrín de Campos, etc.
Convento de la Encarnación (Madrid)
Residencia de los Condes de Benavente
Libro en el que se cita el milagro del Cristo Pobre
Retrato de Antonio Alonso Pimentel
Retrato de Isabel de Borbón