jueves, 8 de agosto de 2019

ROBO AL CRISTO DE VILLARRÍN DE CAMPOS 1784 (2)


En ejecución y cumplimiento del  auto de oficio que antecede, yo el escribano doy fee, que en çompañia de Miguel Martín y Juan de la Fuente vecinos de esta villa y de Nicolás Domínguez alguacil ordinario de ella, para el reconocimiento del archivo que menciona la anterior providencia, y viendo ser cierto se hallaba en medio del camino que sale para Otero y Villafáfila, poco antes de dividirse, con todas cuato cerraduras abiertas, las unas levantadas violentamente, y las otras hechas pedazos, derramadas por el suelo una porción de calderilla, y dentro de él otros cuartos, ochavos y piezas, con un sólo real de plata que habiendo juntado y contado todo se halló ser veintitres reales y catorce maravedís: Pasé igualmente a la iglesia donde se notó uno de los dos postigos que tienen las puertas principales robada y hecha pedazos la postillera o burero del batiente donde entra el pestillo de la cerradura: Y en la puerta de la sacristía roto el entrepaño donde estaba clavada la cerradura, y por consiguiente levantada ésta; y dentro de la misma sacristía hecha igual diligencia con dos cerraduras que tiene una lacena o estante de dos puertas donde se custodiaba la plata labrada, y el dinero de las misas: y para que así conste lo pongo por diligencia que firmaron los dos testigos con el ministro y firmé.
  Mediante acreditarse la certeza del robo, aunque no se sabe a lo que asciende el número de la cantidad, su especie y alhajas que se han extraido y llevado así de la iglesia, como de su sacristía: para proceder con conocimiento cierto de lo que es todo, hágase saber a Baltasar Gómez, depositario de las limosnas del Santísimo Cristo, declare con toda expresión el dinero que se hallaba en el archivo robado, y en que moneda: y el sacristán Tomás Martínez, haga menudamente recuento de todas las alhajas de plata que sirven para adorno del culto divino en dicha iglesia; y declare igualmente si faltan algunas: y evacuado se notifique a los vecinos mas cercanos inmediatos a la iglesia; comparezcan a jurar y declarar en razón de si vieron hacer el robo, conocieron los insultores, notaron o experimentaron ruido, para ejecutarle, y lo demás que sepan, hayan visto, oido o entendido en el asunto; y lo msmo cualquiera otra persona de suerte que se pueda venir en conocimiento fijo, por sospecha fundada, o indicios de los legítimos agresores, y autos, pues por éste así lo proveyo, mando y firmó el señor don Manuel de Calzada alcalde ordinario de esta villa de Villarrín de Campos a los mismos veintidos del antedicho mes de mayo de 1784, por antemí el escribano de que doy fee.
   En la misma villa día mes y año citados yo el escribano hice saber el auto que antecedea Baltasar Gómez vecino de ella y depositario de las limosnas del Santisimo Cristo, en su persona que enterado dijo: que la cantidad robada del archivo por lo que mira a las especies de oro y plata no puede asegurarlo de pronto en el interin no se le toman cuentas con las entradas y salidas que ha habido, y si de la que se hallaba en calderilla, que ascendía con muy corta diferencia a trescientos ducados de vellón que es cuanto por otra puede declarar en razón de lo que se le previene; y para que así conste lo pongo por diligencia que firmo y firmé.
Luego inmediatamente yo el mismo escribano hice otra numeración como la que antecede aTomás Martínez, sacristán de la parroquia de esta villa en su persona que dijo: Tiene hecho formal recuento de toda la plata labrada que existe en dicha iglesia, tanto de lámparas como cruz, cálices y patenas, viril, incensario, vinajeras, platillos y demás que sirve para adorno en las funciones; y no obtante haber descerrajado la lacena o estante donde se custodian las alhajas manuales que van referidas, no llevaron ni la menor de ellas, aunque las tuvieron bien a la vista, con que se evidenció que los insultores sólo dirigieron su depravado intento a llevarse el dinero y no otra alhaja alguna para que no fuesen descubiertos: todo lo cual expreso ser así cierto, y lo firmo de que doy fee, y firmé.
   En la expresada villa de Villarrín a 23 días del nominado de mayo y año citado, ante el señor don Manuel de Calzada alcalde ordinario de ella, en consecuencia del auto próximo anterior que le ha sido comunicado, compareció Felix Barquero, vecino de ella, que reside inmediato a la iglesia, y de el susodicho tomo y recibo juramento por el nombre de Dios y una señal en cruz en forma según se requiere, y bajo de él prometió decir verdad en cuanto supiere y le fuere preguntado y siéndole por el tenor de lo resultivo de dicho auto que le fue manifiesto, por antemi el escribano dijo: es cierto y no lo puede negar que para amanecer del día de ayer veintidos del que rige, en su cama, entre dormido y despierto sintió algunos golpes pausados; esto es que mediaba algún tiempo de uno a otro, creyendo con toda evidencia que alguno de los labradores sus convecinos carpinteaba en los arreos y apeos de su labor como lo acostumbran, y había notado el testigo en varias ocasiones; con cuyo motivo no sabe otra cosa en razón de lo que contiene el mencionado auto: sólo si le parece que el robo ejecutado pudo ser cometido por sujetos muy inteligentes y versados, no tan solamente, en la disposición con que se hallaban las puertas, para facilitar la entrada, sino que eran diestros en hacer descerrajos, como los que se experimentan en el lance presente, que ha visto y reconocido bien por menor el testigo; pues a no ser así, mucho más estrago se hubiera causado en el rompimiento, y aún en el robo mismo, pues se hubieran llevado toda la plata labrada que sirve para el adorno de la iglesia y con especialidad a la capilla del Santísimo Cristo: y no puede decir más por ignorarlo, bajo de su juramento en que se afirmó, ratificó y lo firmó.


El documento original se halla en el Archivo Histórico Provincial de Zamora. Sección protocolos notariales: Antonio Carriegos.
Transcrito por Manuel Renau Sancho.

lunes, 29 de julio de 2019

HERIDO EN E MELONAR (2) Villarrín de Campos, 1784


Sépase que nos Josef Carneros vecino de esta villa de Villarrín de Campos, padre y legítimo administrador de Juan Antonio Carneros, Francisco Tapioles soldado miliciano del Regimiento Provincial de Toro, y tercera compañía, y Bartolomé Alonso de esta propia vecindad, y presos en la cárcel pública de esta citada villa. Decimos que habiéndose suscitado causa criminal en este juzgado a instancia, y querella dada por Miguel Martín, nuestro convecino, sobre supuestos malos tratamientos hechos a su persona en la noche del día veintiocho de agosto de este presente año, estando guardando un melonar que le pertenecía por propio en el casco de esta nominada villa, cuya ofensa afirma fue ejecutada por nos los dichos Francisco Tapioles, y Bartolomé Alonso, unidos con Juan Antonio Carneros, y Andrés Calvo, y de resultas de la información que dio se nos puso en prisión permaneciendo en ella mas hoy de tres semanas, sin embargo de haber solicitado la soltura bajo de fianza de estar a derecho en lo juzgado, y sentenciado para por este medio asistir a las indispensables labores de la presente sementera; en cuyo supuesto, y el de haberse experimentado los gravísimos perjuicios que se dejan conocer con tan dilatada prisión, mayormente cuando es imposible poder acreditar el recordado Miguel Martín fuese ninguno de nosotros el insultor de los malos tratamientos que aparenta; para remedio de tantos daños, y hacer ver nuestra inocencia, otorgamos que damos todo nuestro poder cumplido, el que de derecho en tal caso se requiere, y es necesario mas puede y debe valer a Bernardino Calvo de esta propia vecindad con clausula expresa de que le pueda jurar y sustituir en quien quisiere, y por bien tuviere, rebocar los sustitutos y crear otros de nuevo, especial para que en nuestro nombre, y con representación de nuestras propias personas, acción y derecho, pueda parecer y parezca ante la justicia ordinaria de esta misma villa y demás señores jueces y tribunales que convenga, y haciendo relación de cuanto va expresado, pida la libertad de la prisión libremente y sin costa alguna, y cuando lugar no haya, de lo menos bajo de caución juratoria, o fianza de estar a derecho; y consiguientemente se nos declare por libres de la referida demanda, condenándole a perpetuo silencio y todas costas como mal demandante: Y hasta conseguir lo presente pedimentos, haga requerimientos, protestas, contradicciones, y todo lo demás necesario, recuse jueces, abogados y escribanos, oiga autos y sentencias interlocutorios, y definitivas, consiéntalo en nuestro favor y de lo en contrario apele y suplique, siga las tales apelaciones y suplicaciones según y como viere y conviene, gane derechos provisiones, sobrecartas, y otros  despachos requiera con ellos para que se les de el debido cumplimiento, pida pruebas términos, renuncielos o consientalos, y finalmente practique cuantas diligencias y agencias judiciales, y extrajudiciales en oposición de la referida causa criminal, que nosotros hariamos y hacer podriamos presentes siendo, que el poder especial que para todo ello cada cosa o parte
se necesita el mismo damos a Bernardino Calvo y sus sustitutos amplo, y sin ninguna limitación con todas sus incidencias, y con ex.des libres, franca y general administración y con relevación y obligación que hacemos de nuestras personas, y bienes muebles, raices presentes y futuros, de haber por firme este poder y cuanto en su virtud fuere hecho, el cual para su mayor validación otorgamos ante el presente escribano con el poderio a las justicias renunciación de leyes, y la general en forma, en esta dicha villa de Villarrín a 14 de octubre de 1784, siendo testigos Juan Domínguez, Francisco Calvo y Alonso Rodríguez vecinos de ella, y los otorgantes que doy fee, conozco lo firmaron y firmé.

El documento original se encuentra en el Archivo Histórico de Zamora. Sección Protocolos Notariales Antonio Carriegos. Transcripción de Manuel Renau Sancho.

viernes, 19 de julio de 2019

ROBO AL CRISTO DE VILLARRÍN DE CAMPOS (1784)


En la villa de Villarrín de Campos a veintidos días del mes de mayo de 1784, el señor don Manuel de Calzada alcalde ordinario de ella, por antemi el Escribano dijo: que en este instante que serán como las cuatro de la mañana poco mas o menos, se le acaba de dar que en el camino que sale vía recta para Villafáfila, y Otero de Seriego, como a distancia de dos tiros de bala de la Iglesia Parroquial de la misma se halla extraido de ella, abiertas sus cerraduras, el archivo donde se custodían las limosnas que los fieles hacen a la Milagrosísima Imagen del Santísimo Cristo nombrado de Villarrín, con prueba evidente de habersele robado; y para proceder a la averiguación y castigo de los reos y cómplices de tan execrable delito, debía de mandarse y mandó su merced que primero y ante todas cosas, se pase con mi asistencia al reconocimiento del mencionado archivo, su aventura, sitio donde apareció; y consiguientemente al rompimiento de puertas de Iglesia, Sacristía, y demás que se denoten, para facilitar la entrada; y cuanto resulte se ponga por fee y diligencia, y autos para en su vista proveen lo que convenga, pues por ésto que su merced firmó, así lo mando de que doy fee.

El original depositado en Protocolos Notariales: Antonio Carriegos. Archivo Histórico Provincial de Zamora.

Transcripción de Manuel Renau Sancho.