jueves, 27 de agosto de 2026

HISTORIA DEL SANTO CRISTO POBRE DE BENAVENTE (1676)

 

 

Comentario sobre la historia del “Santo Cristo Pobre”, vinculado a la casa de los Condes de Benavente (1676)

Francisco Trancón Pérez

 (Artículo publicado  en la Opinión-El Correo de Zamora, dominical de 09/08/2026)

La “Invención de la Efigie del Santísimo Cristo Pobre” constituye una de las tradiciones devocionales más singulares vinculadas a la antigua Casa de los Condes y Duques de Benavente. El término invención no significa aquí creación artística, sino hallazgo o descubrimiento milagroso de una imagen sagrada, conforme al lenguaje religioso tradicional. Diversos documentos conservados en el Archivo Histórico de la Nobleza muestran que los propios duques de Benavente se preocuparon durante los siglos XVII y XVIII por investigar el origen de esta venerada imagen y su vinculación patrimonial con la familia Pimentel.

Análisis de documentos (Archivo Histórico Nobleza)

Acreditar la veracidad de este suceso plantea dudas razonables. Los hechos analizados ofrecen versiones divergentes que se exponen en el presente trabajo.

Francisco Alonso Pimentel XIV conde Benavente (1707-1763) interesado en este tema, encarga a su secretario la búsqueda de documentos originales en los que verifique el milagro del “Santo Cristo Pobre.”

El archivero de la Casa indica que “he reconocido con toda serie los testamentos, fundaciones de mayorazgo, he inventarios de bines y no encuentro nada”. Afirma que había oído en los sermones de los capítulos intermedios en el convento de la orden de San Francisco, hablar de este tema.

El archivero del Riego encontró un testimonio en el convento de Santo Domingo de Benavente, facilitado por el padre José Abellera, que le entregó un papel que tenía en su celda que decía que en la dedicatoria hecha en cierto libro escrito por un cura de Peque (Zamora) se refería a dicho milagro. Indica que pudiera ser que dejara otra efigie vinculada a la casa, según testimonio dado en el testamento de Antonio Fernández Belorado, vecino de Benavente (18/8/1635). 

Finaliza diciendo que no existen documentos posteriores que ratifiquen de forma fehaciente la narración del supuesto milagro. Considera que tal vez sea aconsejable investigar en las disposiciones testamentarias de D. Antonio Pimentel (9º de la casa), fallecido el 24 /8/1633, siendo testigo del mismo García de Herrera. Estas consideraciones son remitidas a su señor para ser registradas en el archivo de Benavente el 11/4/1761

Francisco Blas Domínguez, escribano de número (Madrid), el 26 de abril de 1761 escribe de todo lo que resulta de los autos seguidos por mi y el Sr Duque Arion Sobre la entrega de diferentes reliquias entre ellas La Invención de la Efigie Del Santísimo Cristo Pobre, indica que lo coloque en el Archivo de este mi estado. En lugar conveniente a que no se extravíe, junto con esta mi carta. Madrid, 3/6/1761 (firma M. Conde Duque Airon)

Versiones sobre el relato del milagro del Cristo Crucificado

El análisis de los diferentes documentos en los que aparece la descripción del supuesto acontecimiento, aunque el contenido esencial es análogo en todas las versiones, existen diferencias notables en cuanto en al lugar donde se efectuó el prodigio, las características escultóricas de la imagen y la versión de la persona que describe el acontecimiento.

Versión 1 (1676)

El archivero del Riego -como se indicó anteriormente-envía las investigaciones realizadas en el año de 1761.

Sorprende que no mencione la existencia de un documento que recoge la leyenda sobre el Cristo, Dedicatoria conde Benavente del libro titulado “Socorro para Vivos y Muertos”, folio 3 (16 de enero de 1676).

El texto resume sustancialmente el milagro que se irá repitiendo en diversas versiones, aunque con diferentes matices que los diferencian. A continuación, se aportan aspectos básicos de la transcripción.

Antonio Pimentel mayordomo que fue de la Reina merecio que siendo hermano del Refugio encontrase en deshora de la noche un pobre llagado y cargándole sobre sus hombros, le llevo a su casa y le acostó en su cama y buscandole socorro dia despues hallo en ella un sagrado Crucifijo, el cual conserva oy en su poder el señor que llama de todos feliz tronco su hijo Don Juan Pimentel, decimo conde de Benavente.

Versión 2 (1715)

El lugar de la escena se sitúa en Madrid, pasando del palacio a su casa (del Conde de Benavente), D. Antonio, situada frente al convento de la Encarnación y ahora son casas de los duques de Alburquerque encontró un pobre muy lastimado y afligido en el tránsito que hay desde la Botica del Palacio hasta la casa del Tesoro y compadecido el buen conde del pobrecito que además de su dolencia era el tiempo muy riguroso, llevóle consigo a su casa secretamente.

En el documento se indica que socorrió al mendigo lavándole los pies, mudándole de ropa, dándole de cenar y aposentándole en su cama personal para que descansara por la noche. Al día siguiente-concluye la narración- fue al Palacio de la reina, se acordó que había dejado encerrado al mendigo, volvió a su casa para que desayunara, le fue a su cama y no estaba, donde solo halló una efigie del Cristo Crucificado del bulto de una tercia con poca diferencia y de admirable perfección

Versión 3

Relato ofrecido por la duquesa Catalina Pimentel hija de Juan Alonso Pimentel. No existen datos sobre la fecha de nacimiento y muerte de esta dama, se especula que viviría durante el período (1614-1694).

Comenta que su padre en la ciudad de Valladolid, se dedicaba a recoger por las calles a personas abandonadas y menesterosas.  Una noche cuando regresaba a su casa encontró a un pobre lleno de llagas debajo de un cajón de la plaza, el relato posterior es idéntico a los anteriores. Finaliza diciendo que el Cristo Crucificado es la santa echura como de una vara de largo, los pies cruzados, echado el lado izquierdo sobre e derecho y enclavado con dos clavos.

El autor de estos hallazgos milagrosos es Antonio Alonso Pimentel de Quiñones y Herrera, (1570-1633), octavo conde de Benavente.

Consideraciones

Todos los indicios apuntan a que el episodio del milagro tuvo su origen en Madrid y que su narración está registrada como auténtica. Sin agotar los datos verificados, anoto otro más, en 1715, Antonio Palomino y Velasco, pintor de cámara del rey Felipe V, en el libro Museo Pictórico y Escala Óptica (tomo 1) escrito por él, en el folio 183, se hace referencia a  esta leyenda.

Más allá de la exactitud histórica de los relatos milagrosos, la Invención de la Efigie del Santísimo Cristo Pobre representa un patrimonio cultural de enorme interés. En ella convergen la fe popular, la memoria nobiliaria de los Pimentel y la tradición religiosa de Benavente. La imagen aparece como un símbolo de continuidad histórica entre la espiritualidad de la villa y la acción protectora de la Casa de Benavente, una de las más influyentes de la Corona de Castilla.

La importancia de la Invención de la Efigie del Santísimo Cristo Pobre reside en varios aspectos: Conserva la memoria religiosa de la villa de Benavente y de su entorno; permite conocer las preocupaciones historiográficas de los propios duques, que llegaron a ordenar investigaciones documentales sobre la imagen; testimonian la estrecha relación entre nobleza y religiosidad popular, constituyendo un ejemplo de cómo las leyendas piadosas se integraron en la identidad colectiva de una comarca.

La narrativa de esta tradición aporta un elemento más de originalidad a los diferentes hallazgos milagrosos ocurridos en pueblos próximos a Benavente: Cristo Yacente de Benavente, Santo Cristo de Villaquejida, Transformación del Santísimo Cristo de los Afligidos de Villarrín de Campos, etc.



Convento de la Encarnación (Madrid)



Residencia de los Condes de Benavente

Libro en el que se cita el milagro del Cristo Pobre


                                        Retrato de Antonio Alonso Pimentel


                                                                   Retrato de Isabel de Borbón

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