sábado, 20 de junio de 2026

FELIZ VERANO 2026, VILLARRÍN DE CAMPOS

 

¡FELIZ VERANO, VILLARRÍN DE CAMPOS!

En esta época estival, Villarrín de Campos vuelve a vestirse de luz, color y esperanza. Los largos días de sol iluminan la inmensa estepa, mientras los campos dorados anuncian uno de los momentos más importantes del año: la recolección de la cosecha de cereales, fruto del esfuerzo, la constancia y la sabiduría de generaciones de agricultores que han modelado este paisaje único.

El verano nos transporta a un lugar mágico, oculto,  visible cuando el pertinaz sol se retira a sus aposentos de la oscuridad de la noche y surgen en el cielo de azul velazqueño de Villarrín, una pléyade de diminutas y brillantes cabecitas de luz, de sonrisa infantil, que miran con pasión la caprichosa y multiforme luna, que recorre con precisión el arco celeste, enfocando sus rayos amarillos a las nubes que mecidas por la brisa benefactora, invitan a aspirar con lujuria un aroma de olor a espigas, perfume sagrado que desprende la tierra, completando esta admirable arquitectura nocturna, la lechuza patrulla con elegante y silencioso vuelo por rincones ocultos del pueblo en busca de distraídos ratoncillos.

La canícula, sucesora privilegiada de la primavera, es también tiempo de encuentro, de celebración gozosa y convivencia fraternal. En estas fechas se suceden acontecimientos que fortalecen los lazos de amistad y pertenencia a nuestra comunidad: La conmemoración del vigésimo aniversario de las Águedas, la reunión de los Quintos, las fiestas en honor de la Virgen y tantas otras actividades que llenan de alegría calles, plazas y hogares.

La naturaleza ofrece igualmente uno de sus mejores espectáculos. La estepa que alcanza ahora un esplendor singular, con sus horizontes abiertos, sus atardeceres infinitos y la riqueza de una fauna que constituye un auténtico tesoro. Las salinas reciben de nuevo a numerosas aves migratorias que regresan a estos parajes, mientras la majestuosa avutarda, ave emblemática de nuestra comarca, continúa sorprendiendo con sus pausados desplazamientos, sus elegantes paradas y sus espectaculares vuelos sobre los campos.

Pero si hay un regreso especialmente esperado es el de tantos hijos e hijas de Villarrín que, por motivos de trabajo o residencia, viven en otras comunidades y lugares de España y de otros países. Como cada verano, vuelven a sus raíces para reencontrarse con familiares, amigos y vecinos, renovando ese vínculo afectivo que nunca se rompe y que mantiene vivo el espíritu de nuestro pueblo.

Os deseo que este verano sea tiempo de cosecha, de amistad, de descanso y de esperanza. Disfrutemos de nuestras tradiciones, de nuestros paisajes y de la compañía de quienes comparten el amor por Villarrín.



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